Tengo demasiados desechos en mi casa.
¿Qué hago?

Opinión

Este es un tema complicado de abordar puesto que la utilización de los recursos es algo que llevamos realizando desde que el ser humano pudo conservar y crear fuego para nuestro (y su) beneficio.

Así que les contaré algunas estrategias que puedes realizar en casa para poder disminuir tus residuos.

Primero platiquemos de los tipos de residuos que podemos generar en casa.

Los clásicos y básicos es distinguir los inorgánicos y orgánicos.

 

Esta imagen es súper clásica pudiendo separar nuestra basura en dos categorías.

Listo separamos y al camión de la basura, pero todo se vuelve muy ambiguo cuándo descubrimos que hay inorgánicos aprovechables y no aprovechables, así como los orgánicos.

Recordemos que los desechos inorgánicos más frecuentes son el plástico, el vidrio, electrodomésticos, metales (ventanas, cables, en los mismos electrodomésticos, herramientas y muchos más).

Aprovechable suena a que le podemos sacar “provecho”, pero eso no es realmente sencillo y mucho menos rápido.

Tomemos un ejemplo, vas a reemplazar una parte del cableado de tu casa porque se suscitó un corto que quemó una parte de la instalación (por fortuna nadie terminó en el hospital, o como buen mexicano jabón, un curita y a seguirle, aunque en ocasiones sin jabón).

Intentas realizar una extracción quirúrgica de una sección del cable, pero te das cuenta que hay secciones igual de chamuscadas que la del corto reciente, te decides finalmente a reemplazar todo el cableado.

Cuando lo realizas te das cuenta que tienes un rollo de cable dúplex de aproximadamente 60 m, surge una duda ¿qué hago con este cable?

Hay dos opciones, la primera es tirarlo a la basura el día que corresponde para desechar estos desechos o buscar vender tu cobre.

Te dispones a extraer el cobre y aprovecharlo (venderlo al kilo), pero el cable dúplex esta echo de pequeños hilos de cobre para construir una línea de las dos que integra este tipo de cable.

 

Toda tu disposición y entusiasmo se van disminuyendo cuando te das cuenta que esos 60 m parecen 300 m, pues el cable se rompe, los hilos te pican y tienes tus manos llenas de grasa (que no sabes de dónde sale) pero finalmente terminas de extraer tus hilos de cobre.

Contento por la tarea terminada te das cuenta que tienes dos montones junto a ti, uno es la madeja de hilos de cobre listo para vender “al kilo” (lugar que compra desechos inorgánicos aprovechables; metal, vidrio y papel), y una montaña de virutas de plástico azul negruzco de la cubierta de tu cable quemado.

La venta de metales considerados desechos es una práctica relativamente amigable con el medio ambiente puesto que se reciclarán este y otros metales (alguien los volverá a fundir) obteniendo un “nuevo” cable o herramienta.

Además, obtienes un muy bajo pero considerable beneficio económico, aunque generas mucho más plástico (muchos más pedacitos) que no todo se va a la basura porque se pueden perder algunos en tu casa, jardín y no llegar a la basura.

Y si consideras el costo para reemplazar el cable quemado económicamente no es tan redituable, pero realizaste una acción que afectaría menos al medioambiente; aunque pocos lugares reciclan este tipo de plástico.

Nota: reciclar no es sinónimo de reutilizar.

Por otra parte, muchas veces preferimos el vidrio que el plástico, pues suele ser más duradero el vidrio que el plástico.

Otra de las razones es que conserva mejor los sabores (por ejemplo, el de un refresco de color negro bien frío) que en las botellas de plástico.

Pero si se te cae un envase de vidrio ya no se puede consumir su contenido (mermelada, mayonesa, vino etc.) pues te lesionarías al hacerlo.

Es cierto que es muy difícil dejar de utilizar los plásticos pues son muy versátiles, resistentes (no como el metal), duraderos (no como el metal), hay de muchos colores, texturas y puedes almacenarlo por toda tu vida.

Pero estas mismas cualidades le brindan su gigantesca desventaja medioambiental ya que muchas veces se usa una sola vez y su destino es la basura.

Pues los plásticos en general tardan en descomponerse de 100 a 1000 años en el hábitat (suelo, ríos, océano, peces y ser humano).

En algunos otros casos se van al reciclaje, seguramente hemos visto esos camiones gigantescos con recipientes de plástico verdes, amarillos y transparentes.

Pareciera mucho, pero solamente es el que se separa de la basura de los hogares y establecimientos de comida (que la ciudad tiene muchísimos) o los que se recolectan en jardines y barrancas por el gobierno.

Pero todos los otros tipos de envases o estructuras de plástico muchas veces no se puede reciclar y terminan en ríos o en terrenos baldíos; como una lavadora que ya no sirve.

Utilizar lo menos posible los plásticos puede ser lo ideal o reutilizarlos, si terminaste de utilizar una botella de plástico lavarla y llenarla con otro liquido te evitará gastar en comprar uno de nuevo.

Pero el reutilizar estas botellas con agua u otros líquidos (por ejemplo, agua de limón) va degradando poco a poco el interior de la botella, en el interior de las botellas (en general) tienen un revestimiento hecho de BPA (bisfenol-a) que puede causar cáncer.

Entonces no reutilizar tantas veces tus botellas de plástico o comprar recipientes de plástico libres de BPA, puede ser una solución, pero que complicado, sigues adquiriendo plástico.

Utilizar más el vidrio puede ser una alternativa contra el uso del plástico, pero se vuelve un problema pues los vas acumulando, cuándo se rompen no se pueden reutilizar tan fácil, si se pierden las tapas no se pueden sellar o algunos no son resistentes al microondas.

Se vuelve un círculo de acumulación por intentar reutilizarlos.

Lo más fácil sería venderlos de nuevo al kilo sabiendo en lo posible que no terminarán en un barranco.

O utilizar el vidrio roto como barrera de protección sobre el límite superior de las bardas para evitar que alguien salte a tu casa (un clásico).

 

 

 

Yo no la recomendaría esta forma de protección pues los tlacuachines y cacomixtles se pueden lastimar sus patas al pasar por esa superficie.

Platicamos de tres de los desechos inorgánicos más comunes y abundantes, pero ya toca a los desechos orgánicos.

Los desechos orgánicos más comunes producidos en los hogares son los de la comida, le siguen las hojas de impresión o dibujo (o el uso que los produzca) y madera del sacapuntas.

Los de la cocina se integran por cascaras de frutas y verduras, huesos de pollo, res o pescado, comida preparada pero no utilizada y más (seguramente conocen bien estos desechos).

Pues estos muchas veces pueden ser un problema, cuando no son bien manejados se acumulan generando malos olores, lixiviados (jugos de basura) y mosquitas.

Te recomiendo si tienes la posibilidad (espacio y ganas) realiza una pequeña composta en el patio, en alguna parte del vecindario o junto a tu cocina (necesitarías organización y ventilación) pero puedes aprovechar todos estos residuos orgánicos y transformarlos en un compost para tus plantas de jardín.

En el caso del papel, muchas veces se acumula con los años, si es tu caso, puedes (de nuevo) venderlo al kilo, literalmente va ser pesado desplazarlo al sitio de recolección, pero podrás tener una compensación económica algo significativa, pero te deshiciste de tu papel cumulado.

Y bueno un ejemplo de reutilización y transformación de los desechos orgánicos es el humus de lombriz (que ya hemos dedicado artículos anteriores a platicar de él) comercializado por soluciones naturales profesionales.

La composta y vermicomposta con las cuales se obtiene el humus de lombriz son una técnica amigable con el medio ambiente ya que utiliza basura orgánica (estiércoles) como materia prima.

Estos estiércoles cuando son aprovechados para producir un fertilizante orgánico evitan su acumulación, el desarrollo de malos olores, enfermedades y contaminación de los cuerpos de agua subterráneos.

Reflexiones finales.

Mantenernos consientes de nuestras acciones de consumo no solamente es separar la basura, sino poder integrar patrones que limiten una “necesidad” impuesta para consumir, acumular basura en casa y en lo posible en el entorno que nos desenvolvamos (trabajo, cine, establecimientos de comida etcétera).

Muchas veces no podemos llevar comida en un topper al trabajo, por lo que recurrentemente se pide comida a domicilio al trabajo, pero esto implica una acumulación desmedida de unicel, bolsas y otros recipientes de plásticos.

Por una parte, gastas más dinero para pedir comida que al prepararla en casa, acumulas basura inorgánica difícil de descomponer, corres el riesgo de contraer una enfermedad gastrointestinal y como consecuencia si te enfermas tendrás que pagar los gastos de los medicamentos y consulta, así como la pérdida de tiempo en la recuperación.

Muchas cosas que tenemos en casa las podemos reutilizar, donar o llevarlas a vender al kilo, así podemos evitar una o varias compras, además si las donas alguien necesitado no comprará obteniendo algo que le sirva, o comenzar un ciclo de reciclaje de cosas arrumbadas en la casa.

Las compostas dentro del hogar pueden ser una alternativa para disminuir tus desechos orgánicos en casa, ocuparás materiales que ya tienes en casa, solo requerirás si así lo quieres ganas de hacerlo, paciencia, no tener mucho asco y ventilación; finalmente obtendrás un sustrato adecuado para las plantas de tu jardín.

Recuerda preguntar y dudar, tendrás alternativas amigables con el medio ambiente cerca de ti.

 

 

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