Usa humus de lombriz como acolchado en esta temporada de secas.

¿Qué es un acolchado en agricultura?

Es cualquier manto o capa de restos vegetales que se forma naturalmente o sintéticos aplicados en la superficie del suelo sin incorporarlos al mismo.

Los acolchados se han utilizado en la agricultura particularmente en la horticultura y fruticultura.

El objetivo principal de aplicar acolchados es mejorar los rendimientos de los cultivos, control de malezas, control de temperatura del suelo, disminuir la evapotranspiración del suelo y aumentar la floración de los cultivos.

En general aplicar acolchados en agricultura tiene ventajas técnico-ambientales, pero implica un incremento de los costos de producción ya que algunos materiales tienen costos muy elevados.

Algunos tipos de acolchados encarecen las cosechas debido al transporte, instalación y manejo de los mismos.

Pero algunos acolchados generan impactos medioambientales no tomados en cuenta, puesto que el plástico no es biodegradable, aunque la etiqueta te diga que lo es, tarda mucho tiempo en degradarse perdiendo su eficiencia poco a poco, además ya instalados no es posible separarlos fácilmente del suelo.

Otra potencial afectación es la proliferación de roedores, aumento de algunas plagas y el incremento de incendios en caso de la utilización de acolchados orgánicos ineficientemente manejados.

Existen muchos argumentos que se contradicen cuando se implementa un tipo de acolchado con respecto a otro.

Pues las necesidades del agricultor son muy distintas entre regiones, climas y cultivos, además de la capacidad económica particular para su instalación y manejo.

¿Cuántos tipos de acolchados existen?

Generalmente se clasifican en inorgánicos y orgánicos.

Dentro de los inorgánicos dominan las rocas volcánicas (gravas), arena, materiales plásticos y geotextiles.

Su ventaja de estos es que tardan mucho tiempo en degradarse por lo que no necesitan ser reinstalados con frecuencia.

Los más utilizados son los acolchados plásticos, películas o virutas de distintos colores; el negro es el más común, pero existen verdes y azules.

Son los más utilizados en mayor volumen para cultivos de hortalizas comerciales.

Dentro de los acolchados orgánicos se encuentran las astillas o virutas de madera, hojas de pino, corteza de árboles, cáscara de cacao, hojas, paja, papel, mulch (del inglés) o acolchado mixto.

Generalmente derivados de los restos vegetales de las plantas cultivadas.

Estos se descomponen sobre el suelo relativamente rápido o lento dependiendo del tipo de material y las condiciones medioambientales en donde se encuentre el cultivo.

¿Entonces que acochado puedo elegir?

Primero te describiré algunas ventajas y desventajas de los acolchados más utilizados, además de recomendarte el humus de lombriz sobre los acolchados plásticos.

Los acolchados de plástico (películas), es fácil de procesar, tiene resistencia física y química; resiste generalmente por mucho tiempo las inclemencias del tiempo (características climáticas, lluvias y temporadas de sequía).

Es flexible, inodoro, genera una barrera impermeable que impide la movilización del vapor de agua manteniendo la humedad del suelo, modificando las condiciones de humedad y transpiración del cultivo.

Pero el gran inconveniente es que, si se daña, repararlo disminuiría sus beneficios por lo que se tendría que reemplazar lo más rápido posible lo que incrementaría los costos a corto plazo.

Además, su degradación es muy lenta, se integra al suelo y es casi imposible separar virutas de plástico del suelo, por lo que incrementa la contaminación de plásticos en el suelo y cuerpos de agua.

El geotextil es una relativa nueva tecnología que es una película polimérica sintético o natural permeable.

Puede ser tejido y no tejido, esto brinda características de separación, filtración, drenaje, refuerzo, contención de fluidos/gases, control de la erosión o protección.

El geotextil más utilizado es el polipropileno (otro plástico), que tiende a degradarse naturalmente que el polietileno negro, lo cual “supone” una ventaja medioambiental, pero todo depende del tiempo de degradación en el ambiente.

Además de incrementar los costos para su implementación, así como disminuir el acceso a ellos por los pequeños productores.

Los acolchados orgánicos los mencionábamos anteriormente, tienen la ventaja de ser derivados de los cultivos o restos de podas de parques y jardines por lo que no se incrementarían de más los costos.

Estos acolchados favorecen el desarrollo y actividad de diversos microorganismos que se encuentran en el suelo, manteniendo la temperatura para garantizar la actividad biológica.

Durante su descomposición tienden a aportar nutrientes al suelo y por lo tanto mantienen por más tiempo la fertilidad.

Sin embargo, muchos de estos acolchados orgánicos se descomponen rápidamente lo que es positivo, pero algunos como el serrín va durar mucho tiempo sobre el suelo sin aportar nutrientes a tu cultivo.

En otros casos los abonos o estiércoles contienen mucha paja, esta permanece sobre el suelo por más tiempo después de que los compuestos más suaves se hayan descompuesto e integrado como nutrientes al suelo.

¿Entonces cual nos recomiendas?

Por obvias razones un acolchado orgánico, pero no restos de podas ni rastrojo, mucho menos un abono, te recomiendo humus de lombriz.

El humus de lombriz es un fertilizante orgánico que ya pasó por varias transformaciones, primero por un compostaje que esteriliza el estiércol con una fermentación a altas temperaturas.

Después otra transformación realizada por las lombrices que van a suavizar los materiales en su tracto digestivo, así como eliminar otros patógenos, estabilizarlo y obtener un producto amigable con el medio ambiente.

¿El humus de lombriz se puede utilizar como un acolchado?

Por supuesto que sí, primero es un fertilizante sólido que se descompone lentamente liberando nutrientes paulatinamente cuando se integra al suelo.

Pero si se utiliza como acolchado puede disminuir la pérdida de humedad del suelo en esta temporada de secas prolongadas.

Esto se debe a que el humus tiene la capacidad de disminuir la escorrentía superficial del agua (por lo tanto, la erosión), aumenta la permeabilidad del suelo y la retención de agua en el suelo.

Cuando colocas humus de lombriz al suelo de tu cultivo primero disminuye el impacto del viento disminuyendo la erosión eólica, no se perdería suelo.

Segundo, si el cultivo está a pleno sol el suelo no perdería humedad con facilidad, por lo tanto, mantiene por más tiempo el agua en su interior y bajo el humus de lombriz.

Se ha demostrado que el suelo de cultivo sin acolchado en temporada de secas pierde entre 30 a 60 % de humedad que con acolchado.

Aplicar un acolchado orgánico (sugerencia humus de lombriz) de un espesor de dos a 10 centímetros puede disminuir de 52 a 92 % respectivamente la pérdida de humedad en los cultivos de maíz y sorgo.

El espesor del acolchado tiene una relación directa con la disminución de la evaporación de agua.

Entonces, en esta temporada de calor y de déficit hídrico el humus es una alternativa amigable con el medioambiente; primeramente, permite integrar nutrientes a tu cultivo y puede ser un aliado en el uso eficiente del agua de riego para tus cultivos.

Recuerda dudar y realizar preguntas, tendrás una solución natural profesional cerca de ti.

Literatura consultada.

Cook, H. F., Valdes, S. B. y Lee, H.C. 2006. Mulch effects on rainfall interceptation, soil physical characteristics and temperature under Zea mays L. Soil Till. Res., 91: 227-235.

 

 

 

 

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